lunes, 28 de julio de 2014

Mariola López Villanueva: Ungidas. Por Javier Sánchez Villegas

López Villanueva, Mariola: Ungidas. Un itinerario de oración con relatos de mujeres. Sal Terrae, Santander, 2011. Colección "El pozo de Siquem" 288. 173 páginas. Comentario realizado por Javier Sánchez Villegas.

A principios de julio he tenido la oportunidad de pasar seis días en Bérriz (Vizcaya), en Barnezabal, la casa que las Hermanas Mercedarias de Bérriz tienen allí. Reconozco que han sido unos días de silencio, oración, de encuentro con uno mismo y con Dios. Hemos estado cuarenta personas, de las cuales yo era el único varón (mucha gente diría que yo era el único "hombre", utilizando el genérico para designar en exclusiva al sexo masculino). El retiro lo daba Mariola López Villanueva, religiosa del Sagrado Corazón, licenciada en Periodismo y doctora en Teología Bíblica (acaba de presentar su tesis doctoral, según nos comentó en este retiro) y profesora en Granada. Tengo que reconocer que me ha encantado, aunque inicialmente me entró el llamado "miedo escénico", el cual se superó cuando, con mucho sentido del humor, Mariola me preguntó si no tendría ningún inconveniente en que se utilizara como genérico el "nosotras" y no "nosotros". Por mi parte, obviamente, no hubo ningún problema. Al finalizar la semana, me pillé a mí mismo contestando en misa: "Señor, no soy digna de que...". La simbiosis había sido total. Esto también me ha hecho comprender cómo se ha sentido, y se siente, la mujer dentro de la Iglesia. En fin... Os cuento todo esto para contextualizar la lectura de este libro de Mariola, pues en el retiro se apoyaba en gran parte de sus páginas a la hora de dar los puntos de meditación. Por tanto, antes de nada, comentar que este libro debe ser rezado, no leído. Cada capítulo, cada personaje, es una invitación a profundizar, a encontrarte con Jesús y a tener sus mismas actitudes.

Ungidas, el libro que os estoy presentando, es fruto de unos retiros que Mariola fue a dar a Colombia. Al prepararlos, la autora inicialmente siguió a San Ignacio, tanto en el lenguaje como en los textos. Más adelante pensó que, dado que los Ejercicios iban dirigidos a mujeres, mejor sería presentar los mismos puntos ignacianos, pero con personajes femeninos. Este libro es el resultado de ese planteamiento, el cual, desde mi punto de vista, es original y novedoso. ¿Esto quiere decir que este libro está pensado exclusivamente para mujeres? En absoluto. "Creo que para los hombres hacer oración abundando en los textos de mujeres puede ser sumamente rico en matices, en frescura, en la posibilidad de despertar su sensibilidad y todo su caudal de ánima; de abordar la compasión, el servicio, la intimidad... desde unas claves más completas e integradoras. Porque hay algo del sensus Christi que nos perdemos si no nos ponemos junto a ellas". Además, sigue diciendo la autora, "lo que más me emociona es que también Jesús tomara en su propia vida estas historias de mujeres. Que tanto bien recibido en la relación con ellas le hiciera ahondar su experiencia de Dios; que su modo de entregarse, lavando los pies y sirviendo la mesa con su propio cuerpo, no lo haya aprendido de ningún rabino, de ningún sacerdote, de ningún maestro de la ley, sino que fueron Marta y María las que se lo dieron a conocer al practicarlo con él...". "Jesús se reconoció en sus gestos y aprendió de estas mujeres el modo de proceder de Dios". Creo que queda perfectamente fundamentado.
Mariola López Villanueva
Cada capítulo lo encabeza un participio: sorprendidas, visitadas, sanadas, enviadas, entregadas, sostenidas y bendecidas. Cada uno de ellos centra bastante la invitación y la disposición a pedir, y contiene dos pasajes del Evangelio (por ejemplo, Marta de Betania y Miriam de Nazaret, en el caso de "sorprendidas"). Los relatos se inician con un cuento o una pequeña historia, y se cierran con unas preguntas que sirven de invitación a orar con los textos.
El libro se cierra con un epílogo, Tierras del Espíritu, en el que Mariola hace una evocación del Espíritu Santo. Con esa evocación quiero finalizar la presentación de este libro, no sin antes darle las gracias a Mariola por los días vividos y compartidos en esas tierras tan maravillosas del País Vasco y, cómo no, también a las Hermanas Mercedarias de Bérriz por su acogida y su hospitalidad. Que el Señor os bendiga. Hasta la próxima.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas, que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero,
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida e tus sueños.
Porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás solo, porque yo te quiero.



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